Hoy, a 73 años del asalto al cuartel Moncada liderado por Fidel Castro, hecho
fundacional del movimiento revolucionario que terminaría de triunfar el 1° de enero
de 1959, es necesario analizar la actualidad del régimen cubano.
Sin lugar a dudas, la Revolución Cubana produjo un cambio radical de la sociedad y
el Estado de la isla (Rojas, 2015), muchas de las vivencias y cuestiones de la
actualidad se remontan o tienen su origen en este escenario revolucionario.
A la hora de tratar esta cuestión no se pueden olvidar las tensas relaciones que este
país transita con Estados Unidos. Este progresivo deterioro del vínculo bilateral data
desde el estallido de la Revolución Cuba, pero se agrava a partir del año 1962,
fecha en la que se ubica la “Crisis de los Misiles”, escenario de máxima tensión en
toda la Guerra Fría, y momento a partir del cual Washington aplica un bloqueo
económico, armamentístico y financiero a la isla. Esta situación marcará a lo largo
de los años el desarrollo político y económico del país.
El régimen cubano luego de Fidel Castro.
El fin del autoritarismo carismático
Para entender las características del orden institucional vigente en la isla, hay que
considerarlo como afín al constitucionalismo autocrático. En este sentido, es
oportuno retomar un concepto de Bertholz (1991) quien ha identificado, como
rasgos fundamentales del constitucionalismo totalitario, la búsqueda y realización de
valores supremos -que trascienden los valores y preferencias individuales
autónomas y subordinan cualquier lealtad a otra persona, idea u organización-; la
supresión de toda separación de poderes; la exclusividad del máximo liderazgo
como fuente del derecho y autoridad para (re)interpretar, a su arbitrio, el verdadero
sentido de la ley y el establecimiento de sanciones severas -en el Código penal y en
otras normas, a veces no escritas- frente cualquier transgresión de aquella. Esos
rasgos caracterizaron al gobierno cubano, especialmente durante el período
atravesado por Fidel Castro (1959-2006).
El régimen del menor de los Castro corresponde a la categoría de post totalitario.
Los elementos centrales de ésta categoría están presentes en la isla tras la muerte
del autócrata carismático. Se caracteriza por un menor peso de la ideología como
mecanismo de cohesión y control social, y la aparición de mayor diversidad social
pero sin reconocimiento del pluralismo político.
En esta misma línea, y tal como afirman Chaguaceda y Cañive (2021), la última
Constitución aprobada en Cuba es un símbolo de la continuidad del monopolio
político del Partido Comunista pero esta vez protagonizado por una generación
nacida después de 1959.
El gobierno de Raúl Castro
En el 2013 Raúl Castro anunció que el mandato de cinco años que asumió en ese
año sería el último. Así, la “generación histórica” empezaría a llegar a su fin, y tan
pronto como en noviembre del 2016 Fidel Castor falleció, esta generación quedó
decapitada de su máximo líder.
Raúl Castro llevó a cabo un proceso de reformas económicas y de fortalecimiento
de la institucionalidad. Él abandona la Batalla de las ideas, una estructura paralela
extremadamente costosa montada por Fidel Castro para impulsar sus propios
planes económicos y sociales, (Habel, 2009). Las oficinas administrativas que
manejaban los distintos programas de la Batalla de las Ideas fueron absorbidas y
reincorporadas a la estructura ministerial tradicional, según correspondiera a cada
área. También realizó una purga en el 2009 que removió a las figuras de la “nueva
generación” que habían alcanzado posiciones importantes en el Consejo de Estados
y de Ministros. Dicha purga evitó que se produjera un traspaso de poder en favor de
las generaciones más jóvenes que sostenían la gestión de Fidel Castro. Esto
consolidó las estructuras de poder previas dando a conocer que aquellos que
habían participado de la Revolución y los primeros años de gobierno, siempre
tendrían predominio sobre los más jóvenes.
De todos modos, la institucionalidad cubana se ha caracterizado por la
subordinación del poder a la Constitución, ya que muchas de las decisiones que
fueron tomando no tienen marco regulatorio constitucional y se sitúan por fuera de
ella. La Constitución se ha utilizado, no para abordar profundos cambios en todos
los órdenes de la sociedad, sino para relegitimar el sistema, fundamentalmente de
cara al exterior” (Chofre-Sirvent, 2020). Es precisamente por esto que el Buró
Político del Partido Comunista hubiese aprobado la creación de un Grupo de
Trabajo para redactar una nueva Constitución en el año 2013.
La materialización formal de la entrega de poder se produjo en abril del 2018 con la
elección de Miguel Mario Diaz-Canel Bermúdez como presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros; mientras que Raúl permaneció como Primer Secretario del
Partido Comunista hasta el 2021. Y en julio del 2018 se presentó el Proyecto de
Nueva Constitución ante la Asamblea Nacional del Poder Popular para luego ser
sometido a consulta popular. Esto no es casual ya que el nuevo marco jurídico daría
soporte a esta nueva etapa en la política cubana.
Además, Raúl Castro en uno de sus discursos aseguró que uno de los objetivos que
se perseguían una vez que se aprobara la Carta Magna era unir nuevamente los
cargos de Primer Secretario del Partido Comunista y de Presidente de los Consejos
de Estados y de Ministros para que esa persona tuviera en sus manos todo el poder.
Esto demuestra la intención del Partido Comunista de utilizar la Constitución para
legitimar la transferencia de poder.
En el 2021 se realizó el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba, único partido
legal que existe allí, donde Diaz-Canel asumió también el rol de Primer Secretario.
En el referéndum de aprobación de la Constitución participó el 90% del padrón
electoral, cifra que el gobierno usó para presentar una imagen de respaldo
mayoritario a la Constitución y con ello a la continuidad del régimen político
legitimado por ésta.
La reforma constitucional de 2019
La Constitución 2019 incluyó nuevos derechos, pero de todas formas no introdujo
cambios importantes en la organización del poder. De hecho, ésta funcionó como
instrumento para normativizar una forma de gobierno personalista que había
caracterizado desde siempre a la Revolución Cubana pero se había intentado
ocultar con el discurso de que las decisiones estatales colegiadas estaban en la
base de la democracia socialista cubana.
La Carta Magna mantuvo intacta la cláusula de intangibilidad introducida en el año
2002 a la Constitución de 1976 y que está dirigida a garantizar la perpetuidad del
“sistema socialista” ligado al monopolio político del Partido Comunista. Instauró
también la figura del Presidente de la República, un órgano unipersonal inexistente
en Cuba y lo reconoció como Jefe de Estado, a la vez que le confirió funciones de
dirección del Gobierno con independencia de la existencia de un Primer Ministro que
preside el Consejo de Ministros. En la práctica este cargo queda subordinado
porque el Presidente tiene funciones de dirección política muy amplias. De esta
forma esta reforma constitucional, refleja el ideal de concentración de poder del
Partido Comunista.
El gobierno de Miguel Díaz-Canel
Miguel Díaz-Canel fue elegido para un segundo mandato de cinco años el 19 de
abril de 2023. En una entrevista que el presidente cubano realizó con el periodista Ignacio
Ramonet, Díaz- Canel afirmó que el principal obstáculo al desarrollo de Cuba es el
bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos le impone unilateral
e ilegalmente desde hace más de seis décadas. En este contexto las condiciones de
la vida cotidiana se han endurecido. Sin embargo, sostiene que Cuba ha resistido a
este bloqueo: “en esas condiciones, el país ha avanzado, ha aportado, ha crecido
como nación y, además, se ha desarrollado”. El pueblo cubano sido capaz de
mantener determinado nivel de actividad económica, de exportaciones y de apoyo a
programas sociales.
Pero en la segunda mitad del 2019, la Administración Trump recrudeció el bloqueo.
Con estas medidas, Cuba sufre un golpe fuerte en sus fuentes de ingreso de
divisas. La isla transita una pérdida enorme en el rubro turístico como también
padece la falta del financiamiento externo ya que el Gobierno de Estados Unidos ha
presionado a ciertas entidades financieras internacionales para que no otorguen
esta ayuda financiera a la isla.
Por último se corta el suministro de combustible, lo que lleva a cortes de luz
duraderos en el país deteriorando tanto las condiciones de vida de la población
como la actividad productiva. Los apagones también afectan el suministro del agua
ya que estas fuentes funcionan también con electricidad.
Sin embargo Miguel ha expresado que la imagen que los medios internacionales
presentan de Cuba está distorsionada. Por lo que hay que ser cautelosos con la
información que circula en redes sociales ya que estas pueden no mostrar
fehacientemente la realidad de la isla.
Por otro lado, para hacer frente a esta situación económica el gobierno implementó
un Programa de Estabilización Macroeconómica que se va a desarrollar hasta el
año 2030 cuyo objetivo es lograr los equilibrios macroeconómicos que necesita el
país atendiendo los problemas de la inflación, del mercado cambiario, la tasa de
cambio, la política monetaria, la política fiscal, los incentivos para la producción
nacional y las exportaciones.
Conclusión
Si bien el post-castrismo marca una nueva etapa en la vida política de Cuba, hay
instituciones propias de la época de la Revolución que siguen presentes en el
régimen cubano, como lo es el sistema de partido único. Y aún cuando se han realizado reformas económicas e institucionales por parte de Raúl Castro y Miguel Mario Diaz-Canel Bermúdez, se puede observar que las bases de la Cuba revolucionaria permanecen hoy en día.
De hecho, tal como se remarcó anteriormente, la reforma constitucional del año 2019 introdujo cambios en materia de derechos, pero apenas se realizaron cambios en la organización del poder. Esta nueva Constitución implicó la institucionalización de un gobierno personalista, a pesar de la llegada al poder de la “nueva generación”; como también mantuvo la cláusula de perpetuidad del sistema socialista.
En conclusión, más allá de allá del fin de la llamada generación histórica, la Cuba actual mantiene ciertas características heredadas de su historia reciente, demostrando de esta manera la huella imborrable del castrismo en la dinámica política el país.
Referencias
Améstica-Rivas, L., & King-Montesinos, N. (2021). La evaluación como oportunidad
de aprendizaje en educación superior: Una revisión desde la retroalimentación. Polis
(Santiago), 20(58), 58–81.
https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-65682021000100058&script=sci_arttext
&tlng=en
Chofre-Sirvent, J. (2020). La Constitución cubana del 2019 y el constitucionalismo
socialista: realidades y desafíos. FORO EUROPA~CUBA.
Habel, J. (2009, 9 de agosto). Raúl Castro en una hora de opciones. Huella del Sur.
https://huelladelsur.ar/2009/08/09/raul-castro-en-una-hora-de-opciones/
Ramonet, I. (2024, 15 de mayo). Miguel Díaz-Canel: “Estamos dispuestos a
sentarnos en una mesa, en igualdad de condiciones, para hablar con Estados
Unidos de todos los temas que quieran discutir”. Le Monde diplomatique en español.
https://mondiplo.com/miguel-diaz-canel-estamos-dispuestos-a-sentarnos
Rojas, R. (2015). Historia Mínima de la Revolución Cubana. El Colegio de México.
https://books.google.com.ar/books?id=nKVxCgAAQBAJ&lpg=PA1920&ots=mSh0U7
OcaJ&dq=revoluci%C3%B3n%20cubana&lr&hl=es&pg=PA1915#v=onepage&q&f=fa
lse
Silva León, A. (2003). Breve historia de la Revolución Cubana. Editorial de Ciencias
Sociales.