Análisis

35 años de la Independencia de Ucrania

El 24 de agosto de 2026 marca el trigésimo quinto aniversario de la Declaración de Independencia de Ucrania, aprobada en 1991 tras el colapso y la disolución formal de la Unión Soviética. Más allá del valor simbólico, institucional o puramente ceremonial que suele acompañar a las fechas en el ámbito diplomático, esta marca temporal nos sitúa en un punto de inflexión. Evaluar este aniversario exige trascender la mera conmemoración formal para interrogar un fenómeno político mucho más complejo, urgente y estructural: de qué manera una comunidad política reconfigura, consolida y acelera de forma drástica la construcción de su identidad nacional cuando su propia existencia como Estado soberano se encuentra sometida a la presión continuada de un conflicto bélico de gran escala.

La independencia ya no se percibe únicamente como la consecución de un estatus jurídico formal alcanzado en las postrimerías del siglo XX, se ha convertido en una praxis política cotidiana de supervivencia, resistencia cívica y autodeterminación comunitaria. El problema central que atraviesa este trabajo consiste en comprender cómo la agresión militar externa actuó como un catalizador decisivo, cohesionando y refundando el tejido social de una nación que históricamente fue observada desde el exterior bajo la lente de sus supuestas fracturas regionales, lingüísticas o de herencia política.

Para abordar la dinámica, este artículo prescinde del relato cronológico militar o del resumen historiográfico lineal. En su lugar, recurre a los marcos teóricos del constructivismo en Relaciones Internacionales, la sociología histórica sobre la formación del Estado-nación y las normas internacionales relativas a la autodeterminación. Elobjetivo analítico consiste en desentrañar cómo la vivencia del conflicto aceleró los procesos sociopolíticos internos, la transformación del significado del concepto de la soberanía existencial y redefinió las coordenadas estratégicas del país frente a la arquitectura de seguridad continental y global

La Construcción de la identidad Ucraniana como Proceso Político Acelerado por la Guerra

En el debate clásico de las ciencias sociales sobre la formación de las naciones, enfoques como los de Benedict Anderson (1983) o Anthony Smith (1999) han marcado pautas conceptuales, mientras Anderson concibe a la nación como una comunidad imaginada construida a través de narrativas compartidas, lenguajes comunes y medios de comunicación masivos, Smith resalta el papel articulador de las memorias colectivas, los símbolos tradicionales y los mitos de origen como cimientos para la movilización cívica moderna. Tras la declaración de 1991, la formación del Estado ucraniano avanzó mediante un proceso gradual y no exento de fricciones, caracterizado por el intento de equilibrar identidades regionales plurales y dinámicas culturales en medio de una transición política sumamente compleja.

Sin embargo, la invasión militar a gran escala desencadenada en 2022 funcionó como un catalizador sociológico sin precedentes en la historia contemporánea de la región. Si los procesos de consolidación identitaria suelen demandar décadas y transformaciones generacionales en tiempos de paz, la experiencia de la agresión externa directa comprimió drásticamente esos plazos largos. Trayendo al centro del análisis a Charles Tilly y sus estudios sobre la formación estatal en Europa (1990), la violencia organizada y la exigencia de defensa común como fuerzas de gravedad que moldean las estructuras institucionales y unen a las poblaciones en torno a causas compartidas. En el caso ucraniano, la respuesta cívica ante la amenaza existencial terminó por eclipsar las antiguas divisiones políticas o regionales, dando lugar a un sentimiento de pertenencia cívico profundamente transversal. Desde la perspectiva del constructivismo en Relaciones Internacionales, por autores como Alexander Wendt (1999), las identidades e intereses de los Estados no constituyen atributos fijos, sino construcciones sociales dinámicas que se moldean en la interacción y frente a la percepción compartida de amenazas. El conflicto armado aceleró la consolidación de un patriotismo cívico e inclusivo donde la pertenecia nacional no se definia por un origen étnico exclusivo o por el uso de una lengua materna particular, sino por el compromiso activo con un proyecto político soberano, democrático e institucional. De esta forma, la ucranianidad contemporánea se consolidó en clara diferenciación respecto a las narrativas coercitivas del agresor, clausurando las posturas de neutralidad estratégica que condicionaron las décadas posteriores a la caída del bloque soviético. Este proceso de aceleración identitaria también implicó una revalorización profunda del patrimonio cultural, la memoria histórica y la producción intelectual nacional. La sociedad civil ucraniana no solo asumió la defensa territorial en el campo de batalla, sino que emprendió un esfuerzo deliberado de descolonización cultural y afirmación de su propia narrativa histórica.

La reafirmación del ucraniano como lengua estatal y el redescubrimiento de figurasliterarias, académicas y artísticas que habían sido históricamente relegadas o marginadas por los relatos oficiales soviéticos que pasaron a formar parte de una estrategia de valoración cultural. En este sentido, la construcción identitaria dejó de ser un ámbito pasivo de la vida social para convertirse en una trinchera de resistencia política frente al intento de asimilación e invisibilización de la estatalidad ucraniana.

Soberanía Existencial y la Reconceptualización de la Autodeterminación

La noción clásica de soberanía en la teoría del Estado reposa sobre el ejercicio del control exclusivo sobre un territorio delimitado y la población que habita en el mismo, respaldado por el reconocimiento diplomático entre pares. Sin embargo, cuando una entidad estatal enfrenta una contienda armada que pone en duda su legitimidad como nación independiente, el concepto tradicional de soberanía se transforma en lo que
podemos denominar soberanía existencial. En estas circunstancias de extrema vulnerabilidad, la autodeterminación trasciende la firma de acuerdos de entendimiento o la emisión de discursos en foros multilaterales; se manifiesta concretamente en la resiliencia comunitaria indispensable para garantizar la continuidad física y política de la nación.

El principio de autodeterminación de los pueblos, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y desarrollado en la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General, adquiere en el escenario ucraniano una dimensión de praxis social cotidiana. La preservación de la estatalidad no ha descansado únicamente en la capacidad operativa de la respuesta militar gubernamental, sino en una movilización coordinada de la sociedad civil, los gobiernos locales y las redes comunitarias. Este nivel de involucramiento ciudadano evidencia que la sociedad asumió la defensa de la Constitución y del orden democrático como una responsabilidad colectiva directa, otorgándole un significado renovado al concepto de soberanía estatal.

Como resultado la soberanía existencial proyecta nuevos puntos a tener en cuenta en las ciencias políticas y las relaciones internacionales contemporáneas: En primer lugar, contradice aquellas visiones rígidas de la geopolítica que asumen a los Estados de mediano tamaño como espectadores pasivos. El papel activo de la sociedad de Ucrania transforma de manera decisiva el panorama estratégico mundial, forzando a los organismos multilaterales a redefinir sus marcos de cooperación internacional. En segundo lugar, este fenómeno altera la interpretación de las fronteras territoriales. Las fronteras estatales dejan de ser entendidas únicamente como líneas geográficas en un mapa para ser concebidas como límites normativos entre modelos de gobernanza contrapuestos: por un lado, el respeto al derecho internacional y las libertades democráticas; por el otro, la imposición arbitraria del poder por la fuerza. Adicionalmente, la soberanía existencial desafía las visiones tradicionales de la seguridad nacional al integrar la capacidad de respuesta cívica como un componente de la disuasión estratégica. La resiliencia demostrada por las comunidades locales para mantener operativos los servicios básicos, organizar la logística alimentaria, reparar infraestructura crítica destruida y sostener la educación en condiciones de emergencia bélica representa un pilar tan relevante como la capacidad puramente técnico-militar. La autodeterminación, bajo este prisma, se redefine como la voluntad inquebrantable de una sociedad de mantener su modo de vida, sus valores democráticos y su libertad de elección colectiva aun frente a las condiciones materiales más adversas.

Implicancias Políticas y Estratégicas

La reconfiguración identitaria y la ejercitación de la soberanía existencial en Ucrania proyectan efectos duraderos sobre el equilibrio de poder y las dinámicas diplomáticas regionales e internacionales. Es posible sistematizar estas implicancias en cuatro ejes estratégicos centrales:

A. Consolidación irreversible de la orientación euroatlántica: Aquellos debates políticos internos que durante las décadas de 1990 y 2000 dividieron a la sociedad ucraniana respecto a si el país debía oscilar entre el espacio postsoviético o el bloque occidental han quedado saldados de forma definitiva. La integración en la Unión Europea y la búsqueda de garantías en la arquitectura de seguridad euroatlántica no constituyen hoy opciones secundarias, sino accesos de supervivencia y desarrollo respaldados por un consenso cívico amplio en todo el territorio nacional.

B. Reestructuración de la arquitectura de seguridad europea: La resistencia y capacidad del Estado ucraniano han transformado los presupuestos defensivos en el continente europeo. El debate estratégico en los países de la OTAN y de la Unión Europea ha debido reincorporar con urgencia conceptos que parecían haber quedado atrás después del fin de la Guerra Fría, tales como la disuasión militar convencional, la producción industrial para la defensa y la protección de infraestructuras críticas. En esta nueva configuración regional, Ucrania se levanta como un actor central para la estabilidad a largo plazo en el flanco oriental de Europa.

C. Resiliencia institucional y modernización estatal: El contexto de alta exigencia originado por la guerra impulsó un proceso acelerado de adaptación y modernización en la administración pública ucraniana. La digitalización masiva de servicios estatales, como la plataforma Diia con más de 23 millones de usuarios para trámites internos, el establecimiento del pasaporte digital con validez legal plena al igual que a los documentos físicos según un informe de Harvard Kennedy School (2025) -siendo Ucrania el primer país del mundo en hacerlo- y la flexibilidad demostrada por las instituciones civiles han elevado los estándares de gobernanza en medio de la crisis. Este fenómeno demuestra que la presión existencial también puede dinamizar reformas estructurales que fortalecen la eficiencia institucional.

D. Reivindicación de las normas del orden internacional: La defensa de la independencia ucraniana revalida la validez práctica del principio de prohibición del uso de la fuerza y la inviolabilidad de las fronteras, pilares normativos de las Naciones Unidas. Asimismo, el caso ucraniano pone en evidencia el peso decisivo de la unión interna al momento de compensar asimetrías de poder militar frente a actores de mayor escala, sentando un precedente clave para el análisis de los conflictos contemporáneos en el siglo XXI.

Conclusión

Al conmemorar sus 35 años de independencia proclamada en 1991, Ucrania no se limita a realizar un ejercicio de memoria histórica. Por el contrario, se encuentra atravesando un proceso profundo de refundación cívica y política, bajo la necesidad de defender la continuidad de su existencia estatal. El análisis riguroso de esta etapa permite concluir que el impacto del conflicto bélico, en lugar de fracturar o desarticular la comunidad política, actuó como una fuerza de unión nacional sin precedentes, unificando a la ciudadanía en torno a un proyecto democrático, soberano y plenamente integrado al espacio europeo.

El concepto de independencia ha superado los márgenes de la retórica normativa formal para materializarse en una soberanía existencial dinámica, ejercida cotidianamente tanto por las instituciones públicas como por la sociedad civil organizada, la experiencia contemporánea de Ucrania constituye una prueba contundente de que la viabilidad y fortaleza de una nación-estado no dependen de manera exclusiva de sus capacidades materiales o de sus recursos económicos, sino de la legitimidad de sus instituciones, de la solidez de su contrato social y de la determinación clave de su población por preservar su libertad y definir su propio destino. Frente a las transformaciones geopolíticas en curso, el caso de Ucrania se consolida como una referencia fundamental para el estudio de la resiliencia estatal, la formación de identidades cívicas bajo escenarios de crisis extrema y los dilemas de la seguridad internacional en la era contemporánea.

Referencias

Anderson, B. (1993). Comunidades imaginadas: Reflexiones sobre el origen y la difusión del
nacionalismo. Fondo de Cultura Económica.

Asamblea General de las Naciones Unidas. (1970). Resolución 2625 (XXV): Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

Beznosiuk, M., & Dixon, W. (2026, 14 de agosto). Ukraine: Preparing for the ballistic storm. Center for European Policy Analysis (CEPA).

Center for Strategic and International Studies. (2022, 22 de abril). Russia’s war in Ukraine: Identity, history, and conflict. CSIS.

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. (2018). La soberanía como expresión del poder político [Ponencia]. Conferencia CLACSO 2018.

Alexander Wendt (2024, 19 de septiembre).: Constructivismo

Harvard Kennedy School. (2025, 1 de abril). Ukraine’s digital transformation: Innovation for resilience. Center for International Development.

Ramírez Cover, A. (2017, 10 de enero). Tilly: Formación de estado, guerra y crimen organizado.

Savarino, F. (2004). Historia e identidad nacional: La perspectiva etnosimbólica. Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Unión Europea. (2026). EU and Ukraine factsheet. Comisión Europea.

United24 Media. (2024). Si dejamos de resistir y Rusia ocupa Ucrania, simplemente dejaremos de existir.