Las elecciones suecas del 13 de septiembre no se pueden leer como un hecho aislado ni como un simple duelo entre dos bloques. Para entender qué está en juego, conviene separar el análisis en dos planos: primero, analizar el por qué esta elección llega tan cerrada; y segundo, qué significa el escenario actual no solo para Suecia, sino para la tendencia migratoria y política que atraviesa a toda la región nórdica y europea. Estamos hablando de un sistema político que no es comparable al de Estados Unidos ni al de Latinoamérica, ya que vale la pena una aclaración para no leer esta dinámica con lentes ajenos: no es comparable a la polarización partidista de Estados Unidos, donde un sistema bipartidista empuja a dos bloques a alejarse cada vez más entre sí en prácticamente todos los temas. Suecia opera bajo un sistema multipartidista y parlamentario, con ocho partidos representados y una barrera del 4% para entrar al Riksdag, donde las alianzas se arman y rearman según el tema.
En migración, específicamente, no hay dos posturas alejándose entre sí: hay una convergencia hacia el extremo restrictivo, con los Demócratas de Suecia operando como el punto de referencia que atrae al resto del arco político hacia la derecha, incluso sin ocupar un lugar formal en el gobierno. Esta dinámica en lo regional no funciona igual, no hay efecto dominó, un giro a la derecha en Suecia no implica necesariamente que Dinamarca o Noruega vayan a seguir el mismo camino al mismo tiempo; se ha observado que estos poseen ciclos y timing distintos en cada país: las agendas y prioridades nacionales pesan más que un “contagio” ideológico regional directo. Aún así, en la región europea existe una tendencia compartida de fondo, el auge de partidos antiinmigración en toda la región desde los 2010, pero el ritmo y la dirección del péndulo no se sincronizan entre países, de hecho, a veces se mueven en direcciones opuestas en el mismo periodo, como lo acontecido con Mette Frederiksen entre los años 2015-2019, donde en Dinamarca la izquierda misma adoptó y endureció la política de asilo e inmigración volviéndola más restrictiva (una de las más duras de Europa), quitándole así el “monopolio” del tema a la derecha radical (Power, 2024). Tras las elecciones de 2022 en Suecia, los Moderados y otros partidos del centroderecha se apoyaron en los Demócratas de Suecia (SD) para llegar al poder. Este partido de extrema derecha populista basa la mayor parte de su retórica en la criminalización de los extranjeros y sus propuestas ultranacionalistas. Su apoyo a los Moderados, condicionado a una serie de acuerdos sobre la cuestión migratoria, contribuyó a desplazar el debate migratorio del conjunto del sistema político hacia posiciones más restrictivas. El dato es contundente: según la encuesta CHES de 2014, en una escala del 0 al 10, donde 0 es lo más aperturista y 10 lo más restrictivo, las políticas migratorias de los Moderados suecos se situaban en el 2,8. En 2024, esas mismas políticas oscilan entre el 8,3 y el 8,5 (Morales, 2026). Tal y como ocurrió en el país escandinavo, a medida que otros partidos de extrema derecha han ido ganando importancia en el panorama electoral, en la narrativa del resto de partidos del arco parlamentario nacional y supranacional se ha hecho cada vez más evidente el consenso sobre la búsqueda de una gestión más “eficaz” y selectiva de la migración que reduzca las llegadas ilegales al continente (Comisión Europea, 2026).
El mecanismo: el poder en la sombra.
La verdadera transformación del mapa migratorio europeo no se está dando en la ruptura simbólica, un gobierno de extrema derecha asumiendo el poder de forma explícita, sino en algo menos visible y más efectivo: la negociación interna de las coaliciones. Es en ese terreno, sin votaciones dramáticas ni anuncios de gobierno, donde partidos que se presentan como centroderecha tradicional terminan adoptando posiciones casi idénticas a las de sus socios radicales. Al mismo tiempo, como se analizó antes, instituciones supranacionales como la Comisión Europea legitiman ese mismo lenguaje a escala continental. Los Demócratas de Suecia, sin necesidad de ocupar cargos ministeriales funcionan como el termómetro que fija el límite de lo posible: su apoyo externo, a cambio de influencia sobre la agenda migratoria, empuja al resto del arco político, incluidos los propios Moderados que gobiernan, hacia posiciones cada vez más duras (Aylott & Bolin, 2023). Frente a este apoyo sostenido, los partidos tradicionales, tanto en el gobierno como en la oposición, optaron mayoritariamente por absorber parte de la agenda migratoria de la derecha radical en lugar de confrontarla directamente. En el caso de los Socialdemócratas: su líder llegó a reivindicar la autoría del propio giro restrictivo de 2015, disputándole a la derecha radical el relato sobre quién impulsó realmente el cambio de paradigma migratorio (The Local Sweden, 2022). Así mismo, Oscarsson afirmó que los temas que normalmente favorecen a los Demócratas de Suecia, son principalmente la migración y seguridad, por lo que su triunfo en las elecciones depende de si estos temas son el foco en ese momento (Ledel et al., 2024). El resultado de esta convergencia general hacia posiciones más duras es una carrera extremadamente reñida entre ambos bloques en las elecciones de septiembre de 2026, según las encuestas previas a la votación (AFP, 2026).
La pregunta que deja este proceso no es cuándo la extrema derecha llegará al poder formalmente, sino si hace falta que llegue. El triunfo de la derecha en Suecia en 2022 no desencadenó un efecto dominó regional; aunque Suecia y Finlandia giraron hacia coaliciones de derecha, la izquierda se consolidó en el gobierno del resto de la región asumiendo la misma agenda migratoria restrictiva (Ledel et al., 2024). En el caso sueco, la presión de un solo partido está reduciendo la distancia entre el resto de los partidos en este tema puntual, aunque después compitan entre sí por otras razones (economía, salud, etc.). El eje de alineamiento en el parlamento sí está fuertemente organizado en torno a la migración: quién gobierna con quién depende de esto. El parlamento sueco no está dividido en dos posturas migratorias opuestas, sino reorganizado alrededor de un consenso cada vez más restrictivo, donde la verdadera resistencia ideológica quedó circunscripta entre la izquierda y los verdes (V y MP), siendo estos últimos los únicos que mantienen su postura aperturista frente al pragmatismo del resto del arco del parlamento, que ya ha adoptado una línea migratoria mucho más dura y renuncia a volver al modelo anterior (Orange, 2026).
El mercado no configura todos los intereses.
La ley de ciudadanía sancionada el 29 de abril de 2026, que entró en vigor el 6 de junio y endureció los requisitos para obtener la ciudadanía sueca, elevando el período de residencia de cinco a ocho años y sumando pruebas de idioma, conocimientos cívicos y un requisito de ingresos (Hofverberg, 2026), respondió a factores que fueron más políticos que económicos: la soberanía, la preferencia nacional y el factor psicológico de “adentro es mejor” pesaron más que la optimización laboral o fiscal de corto plazo. Esa es precisamente una de las razones de cómo la derecha radical sueca logró consolidar o liderar la agenda migratoria: la lógica dominante no es “lo que maximiza el PIB o reduce el desempleo técnico”, sino “lo que refuerza la sensación de control y de protección del grupo interno” frente a lo que sucede en el exterior. Dagens Arbete informó sobre personas que trabajan en ocupaciones con escasez de mano de obra en sectores claves en Suecia y que se han visto afectadas por las leyes de migración más estrictas. El mercado y las empresas reclaman más trabajadores cualificados y se quejan de las expulsiones de trabajadores inmigrantes en sectores deficitarios, lo que indica que estos no dictan ni participan activamente en lo que respecta a la política económica del país, quedando esta exclusivamente en manos del consenso parlamentario y su orientación depende de si ese consenso sigue leyendo la llegada masiva de inmigrantes como una amenaza a la soberanía nacional antes que como un motor económico (Lindholm et al., 2026).
El futuro de la región marcado por una juventud cada vez más conservadora.
El rumbo de la región está marcado por una generación de jóvenes más permeable al autoritarismo, lo cual podría estar relacionado a su vez con el creciente “autoritarismo” en todo el mundo, lo que impacta de manera directa en la percepción sobre la inmigración. Lejos de ser un fenómeno exclusivo del entorno nórdico, los datos a escala europea acompañan esta lectura y confirman un giro generacional más amplio: en España, por ejemplo, un estudio con datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) mostró que el apoyo de los jóvenes de 18 a 24 años a la democracia está en mínimos históricos (Maldita.es, 2021), siendo el grupo etario que menos cree que “la democracia siempre es preferible”, algo que no siempre fue así, ya que en los años 80 y 90 eran de los grupos que más la preferían (Hoy Aragón, 2026) . La tendencia empezó a cambiar a partir de los años 2000. En Reino Unido, una encuesta reciente del Adam Smith Institute encontró que un tercio de los jóvenes prefiere el autoritarismo a la democracia (Schubart, 2025). A nivel global, datos de la Encuesta Mundial de Valores muestran que el apoyo a líderes autoritarios está creciendo en muchos países, impulsado por crisis económicas e inestabilidad que alimentan el deseo de un liderazgo fuerte (Van Vugt, 2024). La escala más usada académicamente para medir este fenómeno es el “Autoritarismo de Derecha” desarrollada por Altemeyer a partir de La personalidad Autoritaria de Adorno et al. (1950). Mide sumisión a la autoridad, convencionalismo, apego a tradiciones y agresión hacia quienes se desvían de la norma: rasgos que históricamente se han vinculado más con el nacionalismo y el conservadurismo duro. El fenómeno político reciente en Suecia, Finlandia, Francia, Argentina, entre otros, ha sido protagonizado mayormente por partidos de extrema derecha, así que la cobertura mediática y buena parte de la investigación sigue esa corriente.
Conclusión
Suecia votó este pasado 13 de septiembre, pero el resultado, gane quien gane, ya dejó una marca: una década en la que la migración pasó de ser un tema en disputa a un terreno de consenso cada vez más restrictivo, empujado por un partido que nunca necesitó sentarse en el gabinete para fijar la agenda. Esto demuestra que ante momentos de crisis y tensión internacional el arco político tiende a alinearse en torno a posiciones más rígidas, priorizando la noción de orden e identidad nacional por encima de la estabilidad socioeconómica de corto plazo, uniéndose incluso a pesar de sus profundas divergencias ideológicas.
REFERENCIAS
Adorno, T. W., Frenkel-Brunswik, E., Levinson, D. J., & Sanford, R. N. (1950). The authoritarian personality. Harper & Row.
AFP. (2026, 10 de septiembre). Suecia acude a las urnas para unas elecciones generales reñidas. TVN Panamá. https://www.tvn-2.com/mundo/suecia-acude-urnas-elecciones-generales-renidas_1_2260225.html
Altemeyer, B. (1981). Right-wing authoritarianism. University of Manitoba Press.
Aylott, N., & Bolin, N. (2023). A new right: The Swedish parliamentary election of September 2022. West European Politics, 46(5), 1049–1062. https://doi.org/10.1080/01402382.2022.2156199
Comisión Europea. (2026, 29 de enero). Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo: Estrategia Europea de Gestión del Asilo y la Migración. https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-5848-2026-INIT/es/pdf
Hofverberg, E. (2026, 8 de mayo). Sweden: Parliament approves new citizenship law requiring language and knowledge tests. Global Legal Monitor, Library of Congress. https://www.loc.gov/item/global-legal-monitor/2026-05-08/sweden-parliament-approves-new-citizenship-law-requiring-language-and-knowledge-tests/
Hoy Aragón. (2026, 25 de abril). El CIS revela que el 38% de los jóvenes aceptaría una dictadura y el PSOE llevará víctimas del franquismo a los colegios. https://www.hoyaragon.es/articulo/noticias-espana/cis-jovenes-aceptaria-dictadura/20260425122102128872.html
Ledel, J., Bas-Wohlert, C., & Korkman, A. (2024, 10 de junio). Los países nórdicos se oponen a la corriente mientras la ultraderecha pierde terreno. Barron’s. https://www.barrons.com/news/nordics-against-the-current-as-far-right-loses-ground-fb958bd9
Lindholm, A., Folkö, R., Lundmark, D., & Daver, A. (2026, 8 de septiembre). Fem arbetare i veckan utvisas – trots jobb i bristyrken. Dagens Arbete. https://da.se/2026/09/fem-arbetare-i-veckan-utvisas-trots-jobb-i-bristyrken/
Maldita.es. (2021, 24 de septiembre). El apoyo de los jóvenes de 18 a 24 años a la democracia en mínimos históricos según el CIS. https://maldita.es/malditodato/20210924/jovenes-democracia-apoyo-edades-sexo/
Morales, E. G. (2026, 22 de febrero). Una década de antimigración: el 90% de los partidos europeos ha endurecido sus políticas hacia los extranjeros. Público. https://www.publico.es/internacional/decada-antimigracion-90-partidos-europeos-endurecido-politicas-extranjeros.html
Orange, R. (2026, 12 de mayo). Swedish opposition promises citizenship transition rules if it wins election. The Local Sweden. https://www.thelocal.com/20260512/swedish-opposition-promises-citizenship-transition-rules-if-it-wins-election
Power, J. (2024, 29 de mayo). How Denmark’s Social Democrats stole far-right ‘thunder’ on migration. The Irish Times. https://www.irishtimes.com/world/europe/2024/05/29/how-denmarks-social-democrats-stole-far-right-thunder-on-migration/
Schubart, E. (2025). The anxious generation: An authoritarian turn? https://www.adamsmith.org/polling/the-anxious-generation-an-authoritarian-turn
The Local Sweden. (2022, 26 de octubre). Social Democrat leader backs Sweden’s harsh new immigration policies. https://www.thelocal.com/20221026/social-democrat-leader-backs-swedens-harsh-new-immigration-policies
Van Vugt, M. (2024, 17 de octubre). The authoritarian drift: Psychological roots of the trend. Psychology Today. https://www.psychologytoday.com/us/blog/naturally-selected/202409/the-authoritarian-drift-psychological-roots-of-the-trend