Las venas de acero
Día a día, cientos de millones de personas nos movilizamos para trasladarnos a nuestros lugares de estudio, de trabajo, para realizar encargos, visitar a nuestra familia y amigos, o simplemente para pasear un rato. En ese sentido, el ferrocarril es el medio por excelencia, el elegido por la mayoría de personas que necesitan atravesar las distintas localidades del Área Metropolitana para llegar a la Ciudad de Buenos Aires y viceversa. Su precio, su velocidad, y las distancias que recorre en comparación con los medios de transporte automotor, hacen del tren como una opción a tener en cuenta a la hora de viajar. Con él se mueve la economía, nos lleva a nuestros lugares de trabajo, nos acerca a barrios para pasear y hacer turismo, y nos agiliza en términos de tiempos muertos de viaje. En otras palabras, el tren es el motor del país.
Ahora, ¿qué pasa cuando ocurre un accidente, cuando se produce una demora, o cuando el servicio se interrumpe para realizar obras? ¿Cómo nos afecta a nosotros estas inconsistencias en el servicio?
Lo cierto es que en los últimos 40 años la red ferroviaria a nivel nacional ha atravesado un sinfín de vaivenes entre la inversión y el abandono, entre pasajes de manos públicas a privadas, para volver una vez más a manos del estado, promesas de inversiones, proyectos, y obras muy necesarias que se quedaron en palabras, etcétera. Pero a pesar de todas las iniciativas hechas en la materia, la realidad nos demuestra que cada día se viaja peor, el mantenimiento del servicio es deficiente, se producen constantes demoras y cancelaciones, y además se cuentan los accidentes que se cobran la vida de cientos de personas al año. El primer paso para atender a estas cuestiones es que se hable de esto, someter esta problemática a deliberación, para así encontrar una solución de fondo superadora, con una continuidad orientada hacia una proyección a largo plazo.
Línea Sarmiento: ¿un sistema en crisis?
Esta línea ferroviaria es la principal entrada a la Capital Federal desde el oeste, prestando el servicio desde Moreno y recorriendo en 16 estaciones los partidos de Moreno, Merlo, Ituzaingó, Morón, La Matanza, y Tres de Febrero, para después atravesar los barrios porteños de Liniers, Villa Luro, Floresta, Flores y Caballito hasta llegar a la estación Once en el barrio de Balvanera. Según el Informe estadístico anual 2025 elaborado por la Comisión Nacional Reguladora de Transporte (CNRT), la Línea Sarmiento es el servicio ferroviario eléctrico más usado del país con un total de 69.297.878 usuarios pagos anuales, representando el 23% del total dentro del AMBA. Su estación terminal, Once de Septiembre, no se queda atrás, y se ubica como la segunda más usada de todo el país con más de 15 millones de pasajeros que atravesaron sus molinetes. Ambas cifras registran los pagos hechos por tarjeta SUBE, pero además debemos considerar que en no todas las estaciones se realiza control de pasajes, por lo que esta cifra es incluso mayor si consideramos a aquellos que viajan sin pagar. Por lo tanto, esto es solo una aproximación para dimensionar la magnitud de personas que todos los días utilizan este servicio para trasladarse.
Dadas estas cifras extraordinarias, no es de extrañarse que cuando este servicio se ve condicionado o interrumpido afecta a un número masivo de personas. Al no haber otro ferrocarril que haga un recorrido al oeste, cuando el tren no funciona no hay más opción que recurrir a la escasa oferta de colectivos de la zona, lo cual suele implicar combinar más de un colectivo para llegar a destino, o por otro lado, recurrir a las aplicaciones de viajes. Ambas opciones se quedan cortas en cuanto a tiempos de viaje y precio al lado del tren, siendo mucho más caro y lento moverse por estos medios. Vale mencionar que, a la fecha de redacción de este artículo, el grupo empresarial Metropol, operador de numerosas líneas de colectivos del AMBA, realizó un pedido para el cese de prestación de servicios de las líneas 136 y 163, ambas paralelas al recorrido del ferrocarril Sarmiento y siendo este el principal argumento para caducarlas.
Podemos observar entonces que, el servicio del tren Sarmiento sufre constantes demoras y cancelaciones por accidentes o deficiencias en la prestación del servicio, y los pasajeros se ven obligados a recurrir a una oferta de transporte automotor cada vez más reducida que no se compara al tren en cuanto a tiempos de viaje, precio y capacidad para atender a un gran caudal de pasajeros. Puesto que el buen funcionamiento del tren es fundamental para el funcionamiento de la economía, es necesario que un problema como este sea atendido en la agenda política para plantear una solución con proyección a largo plazo que beneficie a todos los usuarios y traiga mejoras sustanciales al servicio.
Pensar a futuro
El principal problema de esta línea ferroviaria son los accidentes que se dan por arrollamientos de vehículos y peatones en los pasos a nivel, especialmente dentro de la capital dada la gran cantidad de pasos a nivel vehiculares y peatonales que todavía existen. Su eliminación acabaría por completo con los accidentes de esta naturaleza y traería mejoras sustanciales en términos de seguridad y tiempos de viaje. Los trenes podrían aumentar la velocidad del trayecto sin el riesgo de llevarse puesto nada por el camino. Sin embargo, durante los últimos 30 años, desde la privatización hasta la re-estatización del servicio, se han propuesto diferentes proyectos para solucionar esto. Se han construido distintos pasos a distinto nivel como puentes o túneles, pero esto no soluciona el problema dado a que existen ciertos pasos donde no se pueden construir este tipo de obras de gran porte debido a la ubicación y anchura de ciertos cruces, además de que no todos los vehículos pueden atravesarlos, habiendo limitaciones en el peso y altura de los mismos.
Durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se encaró el proyecto de soterrar el tramo ferroviario entre Caballito y Haedo, pero las obras llevan años paralizadas y el proyecto fue dejado en el olvido. Así mismo, el jefe de gobierno porteño Jorge Macri anunció en campaña el proyecto de un viaducto elevado en el tramo de la capital para abrir los pasos a nivel y mejorar la movilidad de la ciudad. Lo cierto es que hasta la fecha ninguno de los dos proyectos fue encarado de manera seria y con proyección a largo plazo, dando como resultado que todos los días se producen demoras por accidentes en el servicio.
Lo que el ferrocarril Sarmiento necesita no es un viaducto en la capital y que el resto del recorrido siga por tierra, ni tampoco un túnel en la provincia que termine a mitad de recorrido en Liniers. Para solucionar de lleno el problema de los pasos a nivel en esta línea, es necesario que la nación proyecte una solución integradora que se proyecte como una solución definitiva al largo plazo. No es menester de este artículo entrar en detalles técnicos sobre cual debiera ser proyecto a seguir, pero dadas las características del recorrido, se podría plantear, por ejemplo, la construcción de una trinchera que permita la circulación del tren por debajo del nivel de la calle, a la vez que se abren los antiguos cruces y demás calles cerradas, descomprimiendo el tránsito y agilizando los tiempos de viaje tanto del tren como del transporte automotor.
Sea como fuese, la solución a este problema requiere que el tema sea puesto en la agenda política y que no se quede en una simple discusión de turno. El tren es un medio de integración federal entre territorios. Es necesario que la situación sea planteada como una problemática con grandes incidencias en la economía y en la vida diaria de los ciudadanos, para la cual, seguramente, sea necesario encarar una obra de gran magnitud que implique un gran costo económico y que el servicio se limite por un tiempo. No obstante, haciendo un balance entre costos y beneficios, las ventajas de una solución superadora con proyección a largo plazo son comparativamente superiores a las de las distintas obras que se realizan actualmente dentro de la agenda política de turno.
FUENTES:
Comisión Nacional de Regulación de Transporte. (2026). Informe estadístico anual 2025 FFCC AMBA. Recuperado de: https://t.co/5lP1QJZPKc
Ortiz, R. S. (1946). Historia de Los Ferrocarriles Argentinos.
Rotta, V. R. (1933). El acceso ferroviario a la Ciudad de Buenos Aires.